The Right Honourable Michael Portillo.

El que fuera en otro tiempo ministro del Reino Unido, pasa más de setenta días cada año en Carmona. El honorable Michael Portillo, frecuenta como un vecino más en compañía de su esposa Carolyn, su segunda residencia en esta ciudad un fin de semana largo cada mes.
Con una asentada trayectoria política durante muchos años, fue un personaje muy influyente y fundamental en el Reino Unido. Ejerció como ministro en tres carteras, incluyendo la de Secretario de Estado de Defensa,  la de Transporte y la de Gobierno Local y Ciudades Interiores. También fue Ministro de Hacienda en la sombra (cuando se está en la oposición existe la costumbre parlamentaria habitual  ‘Shadow Cabinet’ bajo la dirección del jefe de la oposición, marcan de manera individual a cada uno de los miembros del gobierno en cada una de sus respectivas carteras, con la finalidad de criticar sus políticas y ofrecer programas alternativos).
Actualmente trabaja como periodista presentador de documentales de máxima audiencia producidos por la BBC que se emiten por todo el mundo. Sus programas, que empezaron  redescubriendo Europa en tren con la Guía Bradshaw de 1913, utilizada por los turistas británicos de la época, continúa hoy en otros continentes emulando los pasos de aquellos que buscaron aventura, romanticismo y lugares exóticos en sus viajes por ferrocarril.

Ostenta títulos de la máxima distinción de su país y es miembro y asesor de organizaciones de excelencia y liderazgo. Imparte conferencias de formación y motivación de las llamadas de ‘alto impacto’ por todo el Reino Unido así como en distintos países.

Ya era para mí un personaje interesante y carismático. Hoy he podido comprobar que es también muy simpático y muy generoso, nos ha dejado robarle -sin previo aviso- una hora de su prefijado y milimetrado descanso en Carmona y, por si fuera poco, también nos ha invitado a un selecto té clásico inglés en su propia casa.
La palabra inglesa ‘gentleman’ define con exactitud su talante: de distinguidos modales, exquisita educación y de elegante aspecto.
ChLL/

¿Cómo puede mantener la serenidad teniendo un programa tan atareado en este fin de semana en el que celebra su tradicional fiesta de mayo en Carmona?

Porque tenemos  sangre inglesa. Carolyn y yo lo tenemos todo organizado.
Este fin de semana han venido unos noventa amigos y familiares de allí y se reunirán aquí con otros setenta amigos carmonenses. Preparamos un bonito programa y lo estamos pasando muy bien.
Llevamos cinco años invitando a amigos y todos quedan encantados con Carmona.Elegimos mayo por el clima primaveral, una temperatura muy agradable para fiestas y conciertos con amigos de aquí y de Inglaterra.

¿Esa es la forma que utiliza para “vender” las bondades turísticas de aquí?

Creo que no es necesario «vender» Carmona, a nosotros nos parece una maravilla y nos lo notan. Pero además, cuando vienen, se quedan asombrados especialmente con el casco antiguo, encuentran una ciudad muy bien conservada con una cantidad de edificios interesantes, iglesias, palacios, museos. Les gusta el ritmo de la vida de aquí. Luego se encuentran con nuestros amigos españoles. Muchos de los amigos ingleses no hablan castellano y muchos de los amigos españoles no hablan inglés, pero en fin. Los amigos españoles se ponen a bailar, a pasarlo bien y claro, eso es contagioso y no necesita un vocabulario especial para pasarlo bien en la juerga, es un idioma universal.
Vienen a pasar el fin de semana y nos lo agradecen mucho, siempre quieren volver. Les gusta venir a Carmona.

Foto: Gracia Bueno

¿Cuándo decidieron venir a vivir aquí?

Conocimos Carmona en 2003 y se nos quedó en la cabeza una vaga idea de volver. Pero por aquellos años, tanto Carolyn como yo estuvimos muy ocupados y solo fue en 2011 cuando por fin volvimos a Carmona y compramos la casa.
Un proyecto muy bonito de construcción que duró dos años. Entre nosotros lo llamábamos “la ruina”, porque estaba completamente en ruinas.
Compramos la casa sin haber podido subir arriba porque todo estaba podrido y comido por las termitas. También compramos la de al lado y las unimos. Acabamos muy contentos con la obra, con el arquitecto y con cada persona que trabajó aquí, gente estupenda.

Si realizara un programa de esos inspiradores  que hace por el mundo, ¿Qué resaltaría de Carmona?

Yo creo que hablaría de cada una de las joyas del patrimonio artístico, también de la amistad y de la manera de vivir. La gente aquí en Carmona sabe disfrutar, tienen un buen balance entre el trabajo y el ocio.

¿Cuándo se jubile dentro de treinta años piensa pasar más tiempo en Carmona?
(Risas)
La verdad es que yo no contemplo la jubilación, no pienso en eso, soy un adicto al trabajo. Tal vez esté trabajando ahora más que nunca. También por esto es importante estar aquí y descansar.
Al comenzar cada año pongo en el calendario las fechas en las que vendré a Carmona y hago que lo demás quede en función de esos descansos. Tengo aún muchos programas de Ferrocarril por delante, este año serán 100 días de grabación, por encima vienen los días de viaje. Este año he estado ya tres veces en Australia más los días en el estudio con los comentarios. Estoy ahora en un programa nuevo en Canal 5 además del de la BBC y tengo previsión de otros 40 días de grabación. También tengo una gira como conferenciante por todo el reino unido.

¿Sobre Historia?
Me gusta mucho la Historia, pero estas conferencias son sobre mis impresiones de la vida, mis opiniones, contando anécdotas, hablando de mi trabajo, de mi pasado, de la gente que he conocido, dando mi punto de vista sobre el liderazgo en muchos ámbitos… la gente lo pasa bien, hay preguntas…

¿Algo parecido a la formación de alto impacto?
Sí, en esa línea de motivación de las personas.

Si realizáramos una encuesta sobre los gustos de dedicación del tiempo libre de las personas, creo que probablemente la mayoría contestaría que les gustaría viajar más. En su caso, si le pregunto…¿No está usted harto de viajar?

Sigo disfrutando mucho de viajar aunque sea de vacaciones o por trabajo. Pero tengo que decirle que más que todo me gusta trabajar. No tengo hobbies, no juego al golf ni al tenis, tampoco tenemos hijos, entonces me encanta trabajar y si para ello viajo, me sigue encantando.

Foto: Gracia Bueno

Nos ha enseñado en ferrocarril Europa, EE.UU, Australia…

Hemos hecho también una serie sobre India. En Inglaterra ya la han proyectado, espero que podáis verla pronto aquí.
Llevamos ya 10 series en el reino Unido, 6 series en resto de Europa, 4 series en EEUU, 1 en Australia y 1 serie en India.
Mi papel es divertido. Yo llego, soy el viajero, veo y reacciono y lo escribo yo, escribo lo que será mi intervención, nadie lo hace por mi, es completamente personal. Una vez grabado pasa a línea de producción por otras personas, otros editan, incluyen fotografías antiguas, música y vuelvo a participar yo con otros comentarios a veces sobreimpresionados, después vuelve a otras personas que lo terminarán finalizando colores… Solo contando las horas de grabación cada programa lleva 25 horas de cinta de tv, sobre las que hay que trabajar y sintetizar de acuerdo a los guiones.

Foto: cortesía de Shropshire Star / Michael con la famosa Guía Bradshaw recorriendo el mundo.

Con ocho años ya viajó usted solo desde Inglaterra a Valladolid. Parece que estaba predestinado.

Mi madre que era escocesa tenía mucho interés en que los niños conociéramos España y a nuestra familia de aquí, y mi padre hasta 1959 no pudo volver. Mi hermano y yo vinimos con mi madre en el 55. Yo tenía 2 años.
Posteriorment con 8 años me enviaron solo, para pasar un mes en Medina del Campo y Matapozuelos (Valladolid). Viajando solo y estando con una rama de la familia que no hablaba inglés, tuve que aprender el castellano y al año siguiente volver de nuevo. No fue fácil viajar solo tan pequeño, pero agradezco que me forzaran a ello porque lo pasé muy bien y porque aprendí castellano.

Tiene muy buena dicción, quizás porque aprendió en una de las zonas donde se habla mejor castellano.

 

Su padre, Luis Gabriel Portillo (1907-1993) fue escritor, profesor  y político español.
Desde 1934 fue Profesor de Derecho Civil en la Universidad de Salamanca, amigo de Miguel de Unamuno y viceministro de Justicia en el gobierno de la República.
Durante la Guerra Civil permaneció al servicio del gobierno de la República, hasta que tras la derrota de 1939 tomó el camino del exilio. Allí ayudó en una colonia de niños evacuados desde España mientras se defendía con trabajos precarios de entonces fuera de su país. El resto de su vida transcurrió en Inglaterra, donde en 1941 contrajo matrimonio con Cora Blyth. A lo largo de los años trabajó como redactor y traductor para medios de prensa. Paralelamente desarrolló una obra poética.

El 23 de junio de 1977, a los 40 años de su exilio y destitución y casi dos años después de la muerte de Francisco Franco, fue rehabilitado en su puesto de docente universitario.

Fue cofundador en Londres del Partido Izquierda Republicana. Fue nombrado en 1972 jefe de la Delegación Diplomática Oficial del Gobierno de la República Española en el Exilio en Inglaterra.

 

¿Heredó usted la poesía de su padre?

No, pero me gusta escribir. Creo que hablo inglés bastante bien y soy muy particular en buscar las palabras, por eso no quiero que nadie me escriba el guion de mis intervenciones en los programas de TV. Cuando fui ministro no dejaba tampoco que me redactaran los discursos. En ese sentido tengo ese amor por la escritura, por las palabras y eso si puede ser heredado.

¿Llegó a lograr su padre la reconciliación con su país después de haber tenido que sufrir el exilio?

Primero hubo una reconciliación muy buena con sus hermanos, que habían estado muy divididos por la guerra civil española. Siguieron discutiendo mucho pero con amor fraternal.
Mi padre había visto su vida totalmente quebrada, había sido catedrático en Salamanca. Cuando llega a Inglaterra exiliado empieza fregando suelos y arreglando las pistas del aeródromo de la RAF. Luego se dedicó a traducir artículos del inglés al castellano… En Inglaterra tuvo que reconstruir y hacer una nueva vida y fue feliz con mi madre y cinco hijos, gran parte de su vida estaba allí; pero lo suyo, su vocación era enseñar en Salamanca y siempre lo echó mucho de menos.

Su padre con pensamientos de izquierda  y usted con otro punto de vista bien distinto…

Yo creo que a mi padre le encantaba la democracia y en la democracia las personas tienen opiniones distintas y hay debate. Luego hay elecciones y salen unos para el gobierno y cambian y salen otros…
No creo que a mi padre le importara que yo tuviera la misma opinión que él, lo importante es que yo formaba parte de un sistema democrático, que tenía mi propia opinión y podía expresarla libremente.
(Permítame que felicite a su padre porque esa es una auténtica lección de educación)
Mi padre nos enseñó que debatir no es pelear con otro porque piense distinto, es defender con tus argumentos, lo más convincente que puedas, tus ideas sobre algo.
Entre mis amigos hay muchas personas que piensan diferente con respecto a mis ideas, como es lógico, de hecho este fin de semana viene a Carmona a mi fiesta una diputada laborista y un miembro también laborista de la Cámara de los Lores y son muy amigos míos.

¿Echa usted de menos el protagonismo político?

No, por nada. Me encuentro en estos momentos de mi vida  haciendo lo que me gusta.

Foto: Gracia Bueno

¿Tuvo que tomar alguna decisión de Estado en contra de su voluntad que lesionara su ética?

No. (lo dice con pose inglesa hierática y lo explica)
Experimenté varias crisis de la política internacional y también tuve que tomar decisiones extraordinarias, pero lo hice siempre con un equipo espectacular, muy bien preparado, generales, almirantes, funcionarios, abogados para estar dentro de la ley siempre. No se trataba de diluir la responsabilidad mía como ministro sino de compartir el campo de visión para tener una mayor concepción de cada problema.
Siempre apliqué un método propio para tomar decisiones desde las más normales a las más importantes.

Cuénteme, por favor en qué consiste esa eficacia en las reuniones de toma de decisiones.

Es sencillo, consiste en empezar la reunión puntualmente, empezar diciendo qué se va a decidir y cuánto va a durar la reunión, insistir en que todos los que estén presentes den su opinión; al final, hacer un resumen y llegar a una conclusión. Siempre fue así con una transparencia total dentro de nuestro equipo. No podía ser público, porque eran decisiones confidenciales de gobierno, pero sí transparente dentro del equipo.
Al llegar a la conclusión yo siempre insistía en que todos apoyáramos lo que habíamos decidido en equipo. Yo siempre requería lealtad a las decisiones que habíamos tomado en conjunto.

Usted fue ministro de la Defensa del Reino Unido entre 1995 y 1997. Más allá de lo que conocemos nosotros como público, ¿Estaba el mundo en caliente?.

Mucho menos que ahora. Fue una época relativamente fácil, el asunto que más nos preocupaba y era grave, era la situación en Bosnia.
Dimos la bienvenida tanto a la OTAN como a la Unión Europea a las naciones del este y teníamos también muy buenas relaciones con Rusia… era una época interesante, no excesivamente difícil comparado con otros tiempos, por ejemplo los actuales.

Usted se declara euroescéptico, cuénteme su argumento base sobre este pensamiento.

Porque soy demócrata. Y en mi opinión la Unión Europea no lo es. Le explico: las decisiones que afectan al pueblo las toman los responsables de instituciones que están alejadas del pueblo, no tienen que pedir permiso a los pueblos. No, Europa no tiene instituciones democráticas como tal para que quienes tomen las decisiones escuchen la voz real del pueblo y tengan miedo al pueblo.
Un dirigente tiene que pensar siempre y estar pendiente de cómo afectan sus decisiones.
Los que mandan tienen que pensar que sus decisiones sean acordes con lo que piensa el pueblo. En las instituciones de la UE no hay retorno real de quienes sufren las decisiones.

Foto: Gracia Bueno

El Reino Unido no tiene una Constitución como tal. Yo no llego a entender el concepto. ¿Puede aclarármelo?

Bueno no es fácil de simplificar. Voy a tratar de explicarle con dos ejemplos actuales que son  interesantes.
Aquí en España se habla del asunto catalán, en el Reino Unido se habló del asunto escocés. En el Reino Unido los escoceses han tenido una votación, lo pidieron al Parlamento y el Parlamento Británico se lo concedió; pero era evidente que si los escoceses solos hubieran decidido irse del Reino Unido, el Parlamento se lo habría concedido.
Esto es muy distinto a lo que está pasando en España, digo que es una diferencia no digo que sea una situación mejor o superior, porque aquí en España estáis obligados y a la vez protegidos por la Constitución, y esta protege a toda España, los catalanes no pueden salir de España sin el permiso de todos los españoles
En Reino Unido no es así, no tenemos constitución, no tenemos esa protección.
Segundo caso,  ahora hemos tenido un referéndum y hemos decidido salir de la UE, pero no es nada evidente hasta qué punto es importante el referéndum y hasta qué punto el Parlamento. Y eso se esta discutiendo ahora todavía. Hay muchos diputados que están promoviendo que la decisión final ha de tomarse en el Parlamento y eso no se ha decidido. Y como no tenemos constitución, estamos inventando diariamente. Esto nos da una cierta fluidez y nos hace más ágiles, pero nos da muy poca certeza. Puede ser una ventaja que a través de los años nos hemos ajustado a los cambios fácilmente, pero por otra parte yo -por ejemplo- digo… Si no tenemos protección, si los escoceses mañana quieren marcharse, se marchan.

¿Cómo se posicionó ante el Brexit?

Yo no soy partidario de aquel referéndum. Soy euroescéptico, pero no quería hacer referéndum. Pienso que se debía haber decidido en el Parlamento Británico y lo importante era que estábamos fuera del euro y no íbamos con los demás marchando bajo la dirección más completa de la Unión Europea. Hoy día es una situación que no veo del todo cerrada. Pero eso sí, el pueblo ha decidido salir de la UE y es muy importante que el Parlamento respete esa decisión. Una decisión que claro que tiene una cantidad de matices. Esos los tiene que resolver el Parlamento, pero no puede ir en contra del referéndum celebrado. Es muy fácil decir, pero es muy difícil cumplir.

¿Usted vota en Carmona?
Sí, tengo doble nacionalidad y estoy por tanto legalizado para votar aquí y en Inglaterra.

Muchas gracias honorable.
Gracias a ti, Charles. ¿Limpiarás mi castellano tan malo, por favor?.
No será necesario, sus giros idiomáticos son muy interesantes y cacofónicos. Ya quisiera yo hablar inglés como usted habla castellano.


Fotos: Gracia Bueno gbuenofotografia@gmail.com

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