LXXI Premio Nacional de Pintura ‘José Arpa’

El 24 de julio se cierra el plazo de presentación de obras al Premio Nacional de Pintura “José Arpa”, que viene convocando el Ayuntamiento de Carmona de forma ininterrumpida desde el año 1947.

Este certamen ha alcanzado a lo largo de setenta y una ediciones de vida un prestigio consolidado en el ámbito del panorama pictórico nacional.

El Ayuntamiento cumple así, en nombre de sus ciudadanos, con el reconocimiento a la memoria de José Arpa Perea, ilustre carmonense y, sin duda, uno de los pintores sevillanos más interesantes de finales del siglo XIX y la primera mitad del XX.

El premio está dotado con una asignación de 4.000 euros a la obra ganadora.
De las obras presentadas, el jurado selecciona también las que participarán en la exposición anunciada a visita pública que se celebrará a finales de verano, del 6 al 18 de septiembre de 2018.
Entre las obras premiadas a lo largo de su existencia, cuenta con algunas de las firmas más significativas de la creación plástica española y muy especialmente andaluza, que han contribuido a formar una notable Pinacoteca Municipal, con más de 250 obras, muchas de las cuales son representativas de las corrientes más significativas del s. XX.

BASES DEL LXXI PREMIO NACIONAL DE PINTURA ‘JOSÉ ARPA’ 

Un poco de su vida

Autorretrato de José Arpa.

Nacido en Carmona en 1858, desarrolló su actividad pictórica entre Roma, Sevilla, Marruecos, México y Estados Unidos, regresando a su tierra en los últimos años de su vida donde falleció en 1952. Aspectos como el carácter renovador de su arte, la versatilidad de su estilo, su predilección por el paisaje o su pasión por la luz y el color unidos a lo itinerante y prolífico de su obra darán como resultado uno de los más admirables catálogos de la pintura contemporánea hispalense.

Con apenas diez años de edad, trabajaba como pintor de brocha gorda, actividad que alternaba acudiendo a clases nocturnas en la Escuela de Bellas Artes de Sevilla, donde fue alumno de Eduardo Cano.
Pudo viajar a Roma, donde residió no con pocas dificultades económicas entre 1883 y 1886 con una pequeña beca de la Diputación de Sevilla, época en la que realizó varios cuadros de tema histórico, uno de los más notables: “La exposición del cadáver de Miguel de Mañara”.
Logró desarrollar sus grandes cualidades tanto en el manejo del color como en sus sutiles variaciones de la luz, años más tarde pintaría retratos de gran valor artístico.
A su regreso a Sevilla montó un estudio, siendo pronto un pintor reconocido, recibiendo encargos importantes, entre otros trabajos la decoración del Círculo Mecantil y el Casino Militar de Sevilla.

El Domingo de Ramos del 26 de Marzo 1893, el palio de la Virgen de la Amargura que estrenaba nuevos respiraderos, cuando se encontraba en la Plaza de San Francisco en su camino hacia la catedral, salió ardiendo, siendo seriamente dañadas las imágenes de la Dolorosa y de San Juan, José Arpa captó y dibujó la escena.
En 1895, hizo un viaje a Marruecos que inspiró sus obras orientalistas.
En 1896 partió rumbo a México, instalándose en Puebla y donde viviría catorce años y donde pintó una parte importante de su obra, una de sus más notables pinturas de estos años es “Entierro de un niño en Jalapa”, que fue adquirido por un rico industrial y que le fue devuelto al pintor por haberle parecido a su esposa demasiado triste para decorar su casa.
Así mismo expuso en varias ocasiones.
El pintor contaba, aunque con cierto acento de leyenda para explicar su viaje al continente americano: “acepté la invitación del capitán de un barco mercante que partía para América desde la Bahía de Algeciras porque tenía que pintar a un niño mexicano.”
En 1910, huyendo de la revolución mexicana se trasladó a San Antonio, Texas, Estados Unidos donde abrió una academia de pintura y dibujo.
En 1929, decoró el nuevo edificio del Daily Express de Texas.
Su trabajo sorprendió a los críticos por la belleza y colorido de sus paisajes.
En Texas residió 32 años, durante los cuales viajó con frecuencia a España, permaneciendo largas temporadas en Sevilla y en Cantabria.
En 1942 fue nombrado hijo predilecto de Carmona.
Finalmente, regresó a España, donde pasó sus últimos años y murió en octubre de 1952.
Varias de sus obras puede contemplarse en el Museo de Bellas Artes de Sevilla, una de ellas, “Soldado de Marathon”, actualmente en deposito en el Museo de Huelva.
En 1998 se organizó en Sevilla una exposición retrospectiva en su homenaje, que reunió también parte de su obra hispanoamericana  bajo el amparo de la Fundación El Monte y el comisariado de Juan Fernández Lacomba y Francisco Javier Rodríguez Barberán.



En marzo pasado se presentó en Sevilla el libro ‘José Arpa Perea, un pintor viajero’, del que es autora Carmen Rodríguez Serrano y está editado por el Servicio de Archivo y Publicaciones de la Diputación de Sevilla dentro de la colección Arte Hispalense.

 

En abril pasado se celebró la I JORNADA DE CONFERENCIAS SOBRE PATRIMONIO PICTÓRICO Y FOTOGRÁFICO DEL AYUNTAMIENTO DE CARMONA organizado por el Ayuntamiento de Carmona y por Fomento Los Alcores con una conferencia a cargo de María José Baeza Gamero en la que hizo un recorrido desde 2005 a 2017 de los cuadros del Premio Nacional de Pintura ‘José Arpa’

 

El casino de la Exposición. José Arpa.
El Círculo Mercantil acogió en mayo en su sede de Sierpes una exposición que reunió por primera vez las obras más singulares pertenecientes a la colección particular de la entidad, realizada con motivo del 150 aniversario fundacional (1868-2018). Para ello, se seleccionaron una treintena de obras entre las que se encontraban varias de José Arpa.

 

Comments are closed, but trackbacks and pingbacks are open.