“Imagina a toda la gente viviendo la vida en paz” (John Lennon)

Las notas musicales de “Imagine”, interpretadas por Emilio Bautista, quisieron poner énfasis en la exactitud del significado real de este verso sencillo de John Lennon. Fue al final del recorrido en la plaza del “encuentro”, la plaza de arriba, en la plaza de San Fernando…

En el acto final de una manifestación mezcla de indignación; de recuerdo emotivo a Francisco Cintado y a Jian Lin Wan; y de exigencia contundente aunque con impecables formas,
que demostró la necesidad que tienen los habitantes de esta ciudad de que ese verso de paz, de serenidad, de tranquilidad, de seguridad … se haga de nuevo realidad en la vida cotidiana.

Carmona dio ayer un ejemplo de cohesión ciudadana. Más de 500 empresas y comercios de la ciudad han parado en señal de protesta por los asesinatos de dos comerciantes en los últimos cuatro meses, así como de algunos robos y algunas otras muestras de inseguridad.

Entre 7.000 personas  – dato del Ayuntamiento – y 12.000 según fuentes de distinta procedencia, acompañaron esta reivindicación y pusieron su presencia para gritar en silencio y con mucha urbanidad que ya están hartos de estar hartos y que quieren más protección.

En todo caso, muchos miles de personas se manifestaron en las calles de Carmona y quisieron ser en directo un escudo protector simbólico de presente y de futuro que exige medidas preventivas y consecuencias para que nunca vuelva a suceder ese trágico pasado.

Muchos de los que no pudimos estar  nos unimos también, todavía hoy en la distancia (mi caso personal), a esa pena, a esa reivindicación y a ese escudo testimonial.

La manifestación fue convocada por la Asociación de Comerciantes de Carmona y piden con ella más medidas de seguridad para los comerciantes y para la ciudad y que se cambien las leyes porque “no hay derecho de que los asesinos estén en la calle”.

Raquel Martín Cintado, portavoz de la asociación, activaba la salida con estas palabras:

¡Buenos días, Carmona!
Antes de nada, desde esta comisión extraordinaria, queremos agradeceros vuestra respuesta a esta convocatoria. Sinceramente nos emociona veros a todos aquí.
Gracias a las autoridades que nos acompañan sin importar ni el color político ni las siglas de cada uno. Gracias a todos los empresarios y comerciantes que hoy habéis cerrado vuestros negocios sin dudarlo un instante para estar aquí. Gracias a la comunidad china por acompañarnos. Gracias al pueblo de Carmona por vuestro apoyo, vuestro cariño y vuestros ánimos.
Pero, permitidnos que, sobre todo demos las gracias a los familiares de Jian Lin Wang y de Paco Cintado por la fuerza emocional que han demostrado estando aquí esta mañana. ¡GRACIAS!

Hoy todos juntos vamos a demostrar que somos capaces de hacer grandes cosas. Porque hoy todos somos uno. Juntos pedimos más seguridad para nuestra ciudad y lo pedimos con una sola voz. Porque queremos que Carmona siga siendo una ciudad segura para nosotros y nuestros hijos. Y para conseguir esta seguridad tenemos que trabajar TODOS juntos: ciudadanos, partidos políticos, jueces y cuerpos de seguridad del Estado. No se puede conseguir de otra manera.

Por eso queremos pediros hoy que esta manifestación sea todo un ejemplo de civismo. Que sea tranquila y pacífica. Y para ello os ruego encarecidamente que se respete la libertad de cada uno y concretamente de aquellos comerciantes que, por las razones que sean, hayan decidido no cerrar sus establecimientos hoy. Demostremos a todo el que nos vea desde cualquier punto del mundo que Carmona brilla como lucero que es. Tranquila, pacífica y respetuosa.
Hagamos que nuestros paisanos Jian Lin y Paco se sientan orgullosos de todos nosotros.

Durante la marcha realizaremos dos paradas en las que guardaremos un minuto de silencio. La primera frente a la calle Pablo Neruda, donde Paco tenía su joyería. La segunda en la calle San Pedro, frente al establecimiento de Jian.
Finalmente nuestra marcha se detendrá en la Plaza de San Fernando donde tendrá lugar un emotivo acto y la lectura de un manifiesto.

No nos queda más que volver a agradeceros todo el cariño que os ha traído aquí esta mañana de 21 de agosto demostrando que Carmona unida sigue siendo la ciudad fuerte que asombró a Julio César.

Con el lema “Por una ciudad más segura”, escrita en español y en chino, presidían la cabecera de la manifestación los familiares de ambas víctimas, la organización convocante, así como el alcalde Juan Ávila, acompañado de los de Mairena del Alcor, Ricardo Sánchez; La Campana, Manuel Oviedo y de la alcaldesa de El Viso, Anabel Burgos que también quisieron estar acompañando a la ciudadanía de Carmona.

Un recorrido por arterias comerciales, que comenzaba en el Paseo de la Feria hasta llegar a la plaza de San Fernando.

Rosario Ortiz Falcón, leyendo el manifiesto de este acto.

Me cuentan… que todos los bares y tiendas y empresas estaban cerrados… que las tiendas lucían crespones negros en sus escaparates… que cuando la manifestación llegó a la esquina de la calle Pablo Neruda, lugar donde se encuentra la joyería de Paco Cintado, quisieron detenerse para expresarle con un minuto de silencio y un aplauso el acompañamiento que sentían… que nuevamente volvió a parar – esta vez delante de la tienda de Jian Lin Wan en San Pedro- para idéntico sentimiento.

En la plaza de San Fernando, el cuñado de Paco Cintado, Miguel Ángel Fernández, emocionado, agradeció a Carmona que se ha volcado en apoyo de las víctimas. También habló Luis Villarino,  primo del joyero, que insistió en la necesidad de que se apliquen las leyes.

Rosario Ortiz presidenta de los empresarios y comerciantes, visiblemente emocionada, leyó con sentimiento compartido por todos el manifiesto escrito por  Manolo Martínez, escritor carmonense, y pidió al Ayuntamiento que rotule una calle con el nombre de Paco Cintado, otra con el de Jian Lin Wan y una más “con la fecha de hoy”, 21 de agosto y mientras aclaraba “El día en el que, juntos, hemos hecho historia”, les lanzaba besos al cielo.

Un establecimiento céntrico de Carmona, el Horno Nonna, que intentan sacar adelante con mucho esfuerzo, a pesar de las dificultades, sus propietarios Tony y Carmen, que ha sido robado por varias veces en este periodo de cuatro meses, ha colgado en el muro de su red social Facebook un deseo, que yo interpreto como un magnífico primer paso y premisa fundamental en esa ruta de emprender cualquier camino de mejora:


MANIFIESTO LEÍDO EN LA CONCENTRACIÓN DEL 21 de AGOSTO EN CARMONA POR ROSARIO ORTIZ. Autor: Manolo Martínez

Todos y cada uno de nosotros somos piezas insustituibles para nuestras familias, para nuestra ciudad y para nuestra sociedad. Por eso, la violencia no sólo nos ha arrebatado las vidas de Paco Cintado y de Wang Jianlin, también ha destrozado las vidas de sus mujeres, de sus hijos y de sus hermanos. Por eso la violencia no sólo nos ha quitado las vidas de dos personas trabajadoras y buenos ciudadanos, además ha empobrecido las existencias de sus amigos y vecinos, y ha abatido al pueblo de Carmona. Dice un poema de John Donne que, “de la misma manera que toda Europa queda disminuida si el mar se lleva una porción de tierra, la muerte de cualquier persona nos afecta y nos empequeñece a todos, porque todos estamos unidos a la humanidad”

Qué fácil es la vida cuando cada cosa está en su sitio. El sol ocupa su lugar cada mañana en el cielo. Nuestros hijos van al colegio. El mecánico, el albañil, el peluquero y el tendero, vamos ocupando nuestro puesto de trabajo en el taller, junto a la hormigonera, frente al espejo, o detrás del mostrador. Luego, cuando la noche cae, volvemos a casa con nuestras familias. Un poco de charla, la cena, un poco de tele y a la cama, a soñar con nuestros proyectos. Así un día, y luego otro. Es muy sencilla la vida cuando cada cosa está en su sitio. Ninguno de nosotros pensamos que uno de esos días, unos animales salvajes con carnet de identidad, entrarán en nuestro trabajo y nos arrancarán la vida sin más. Entonces todo cambia. Por más que lo buscamos, ya no encontramos al sol en su sitio, ni a Paco en su joyería, ni a Wang en su tienda. En una sola tarde nos han puesto la vida patas arriba. Ahora, por mucho que miramos, sólo encontramos detrás de sus mostradores un ¿POR QUÉ? Y en nuestras cabezas, dónde antes estaban los pensamientos, la misma pregunta una y otra vez, ¿POR QUÉ?, ¿POR QUÉ? Y ahí arriba, donde antes estaba el cielo, ahora están unos nubarrones negros llenos de pena, de impotencia y de rabia.

 Nuestra sociedad parece haberse acostumbrado a que desayunemos, almorcemos y cenemos viendo bombardear una ciudad, presenciando un asesinato, o asistiendo, a veces en directo, a una paliza brutal, mientras vemos el telediario. Lo hacemos sentados en el salón de casa, y ya, ni siquiera soltamos la cuchara mientras observamos una matanza en cualquier lugar del mundo. Pero, a pesar de tanta violencia retransmitida, no podemos acabar normalizándola. Una violencia que lleva demasiado tiempo ensañándose con un gremio que es una parte primordial en el engranaje de este país, los comerciantes. Los mismos que abrimos cada día las puertas de nuestro negocio para que nuestro barrio y nuestro pueblo cubran sus necesidades. Un servicio, a menudo, poco reconocido. A pesar de todo: – seguimos abriendo cada día. – resistiendo las dificultades y levantándonos cada mañana para empezar, si es preciso, desde cero. Pero con lo que no estamos dispuestos a compartir mes ni un solo día más, es con la INSEGURIDAD y EL MIEDO. Con miedo no se puede, ni se debe vivir. No podemos seguir atendiendo a nuestros clientes con la incertidumbre de que en cualquier momento pueden destrozarnos los escaparates, robarnos y quebrantarnos los negocios, con absoluta impunidad. El pasado 6 de agosto asesinaron a Paco Cintado mientras trabajaba. También estaba trabajando Wang Jianlin cuando le sesgaron la vida el pasado 19 de Mayo. Por eso hoy hemos decidido NO TRABAJAR, para solidarizarnos con sus familias, primero, pero también para que aceptemos de una vez por todas, que nadie es una isla, que nuestra mejor arma en esta desigual lucha, es aprender que todos necesitamos a todos para que escuchen nuestras reivindicaciones, que no son otras que poder trabajar tranquilos. Pero sobre todo estamos aquí hoy para EXIGIR a las autoridades que les competa, que INICIEN LAS REFORMAS NECESARIAS DE LAS LEYES para que estos criminales cuando sean detenidos, cumplan las penas que les correspondan en su totalidad. Cuando hablamos de asesinos, DEBEMOS tener muy claro que, por delante de la reinserción, tienen que darnos unas garantías mínimas de que no volverán a la calle aquellos delincuentes peligrosos que puedan volver a matar. El artículo 17 de nuestra Constitución declara que toda persona tiene derecho a la seguridad. Por eso, cuando la Constitución asegura que la seguridad ciudadana es la acción del Estado para proteger al ciudadano, queda claro que algo está fallando: – o las leyes actuales no cubren ese derecho – o la aplicación de las mismas no funciona. El antídoto a este mal no es el estoicismo, ni seguir poniendo la otra mejilla. Ya no nos quedan mejillas que poner a los comerciantes. El antídoto son unas leyes reformadas, su impecable aplicación, y los medios necesarios para una mayor garantía de seguridad en nuestras calles. Estamos seguros de que no se habrán perdido estas dos vidas para que todo siga igual. Esperamos que, al menos, hayan sido el punto de inflexión para que nos sintamos más seguros, y tranquilos, en nuestros trabajos y en nuestras casas.

A las familias de Paco y de Wang decirles que aunque entendemos que no es fácil la vida cuando las cosas no están en su sitio, que tengan la certeza de que SIEMPRE hay algo que les empujará a devolver las cosas a su lugar, LA ESPERANZA. La esperanza reconstruye la vida con mucho cuidado, y muy despacio. Tan despacio que muchas veces pensamos que no avanzamos, que nada nos devolverá ya la ilusión por la vida. Pero nos equivocamos. Es la esperanza la que hará que las mujeres de Paco y de Wang, se agarren al cuidado de sus hijos, porque saben como madres, que necesitan devolverle a sus hijos la ilusión por ese futuro que tienen por delante. Y esa misma esperanza es la que moverá a los hijos de Wang y de Paco, para que se aferren al cuidado de sus madres, para que sus vidas vuelvan a tener sentido. Os cuidaréis mutuamente hasta que llegue ese día en que de nuevo veréis el sol. Es el mejor homenaje que le podéis hacer a Paco y a Wang. 

 


Fotografías cedidas a la organización: Jesús García Fotografía

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