El agradecimiento es la memoria del alma. Coral ‘Virgen de Gracia’

El pasado día 24 de junio se celebró en el Teatro Cerezo de Carmona, el concierto «Recordar es Vivir». Un regalo que la Coral Virgen de Gracia de Carmona hizo a los amantes de la música de esta ciudad y a los que vinieron de otras, exprofeso para no perderse tan especial acontecimiento.

Para la ocasión se han encontrado antiguos y actuales componentes de la Coral, que interpretaron en este caso temas de siempre en un paseo por el folklore andaluz y español.
Pusieron en escena ‘San Benito’, ‘Vengo de moler morena’, ‘Toná de quinto’, ‘Zamba’, ‘Carnavalito’. ‘El arriero’ ‘Jotilla de Aroche’, ‘Fandangos’, ‘Sevillanas Embarque’ ‘Popurrí’ y, para finalizar, la emotiva sevillana a la Virgen de Gracia.

El concierto fue también un homenaje de sus componentes actuales al que se sumaron muchos de los antiguos componentes, a su directora, la insigne María Luisa García Valverde.
Una de las integrantes antiguas del grupo, que empezó de pequeñita en la Coral y por cambio de domicilio de ciudad, no está entre las actuales, Inmaculada Ruiz Quintana, en nombre de todos, realizó una presentación en la que fue exaltando la figura de María Luisa García Valverde, su entrega y el buen hacer y el bien que ha hecho durante los 47 años de la Coral.

Al final del concierto le entregaron una bonita cesta de flores, que no fue el único regalo que los componentes de la Coral hacía a su directora, porque la fiesta continuó para ellos en el Parador de Carmona, donde Manuel Fernández Goncer, de quien partió la idea del evento, entregaba a María Luisa en nombre de todos una batuta de ébano, con la empuñadura y el anillo central labrados en plata.

También en ese buen rato de encuentro en el Parador, Juan Ignacio Pinaglia Gavira, hizo una recopilación muy emotiva de recuerdos, conciertos, viajes y reuniones del coro.

La Coral Virgen de Gracia tiene ganado el mérito de ser todo un orgullo para Carmona por su labor cultural en favor de la música culta con la recuperación de muchas de las obras musicales propias de la memoria viva de esta ciudad y sobre todo de sus cofradías y en especial las dedicadas a su Patrona, la Virgen de Gracia.


Palabras de presentación destacando la figura de  María Luisa García Valverde, directora de la Coral Virgen de Gracia.

Buenas tardes a todos. Recordar es vivir.
Este concierto que actuales y antiguos miembros de la Coral Virgen de Gracia les presentamos hoy, es un viaje por el recuerdo, por los inicios de esta agrupación. No se nos ocurre mejor título para este repaso por el folklore que todos sentimos y amamos, porque recordar es vivir.
Pero antes de comenzar quiero contarles el porqué estamos hoy aquí. Hace más de veinte años que dejé el coro y sin embargo sigo teniendo necesidad de él. Cada año cuando llega la novena me cuelo de rondón en Santa María para cantar las Coplas de la Virgen o las Vísperas del día siete. Por eso cuando me enteré de esta reunión no me lo planteé. Tenía que estar aquí. No podía faltar. El Coro me ha dado tantas cosas, tan buenos momentos. A todos los que aquí estamos nos encanta cantar y por eso nos hemos reunido hoy. Por eso y por algo más: para rendir público homenaje a quien es y será siempre el alma del coro. Todos sabéis que me refiero a Chicha a nuestra querida Chicha y ¿qué mejor forma de homenajearla que tratar de explicar que ha representado Chicha para nosotros, ¿qué nos ha aportado?, ¿qué nos ha enseñado?, ¿qué hemos aprendido a lo largo de estos años cerca de ella?. En primer lugar Chicha nos enseñó lo poco que sabemos de música. Hoy en día afortunadamente hay muchos integrantes que saben música pero en los primeros tiempos la mayoría no teníamos ni idea y fue ella la que nos inició en las nociones básicas como las notas, el valor de estas, un tono, una octava, pianno, forte. Ella fue quien nos enseñó música popular (de la que hoy tendremos un amplio muestrario) pero también música culta, autores como Palestrina, Victoria, Gounod, Shubert, Haendel y tantos otros… Con Chicha aprendimos hasta latín: no os riais, yo al menos me acuerdo mejor de la letra del Ángelus, del Gloria o del Kirie que del “rosa rosae” de bachiller. Bueno, bromas aparte: Chicha nos enseñó España. ¡Qué decir de aquellas excursiones por toda la geografía!: Granada Salamanca, Santiago, Oviedo, y tantas otras. Me parece estar viéndola, de madrugada, bata en ristre, persiguiéndonos por los pasillos de aquel hotel de Salamanca para que dejáramos de hacer el cafre y nos acostáramos y dejáramos dormir a los demás huéspedes. Pobrecilla, sospecho que cuando volvíamos a Carmona necesitaba semanas para descansar después de bregar sola con cincuenta o sesenta adolescentes desbocados. Sigamos. Con Chicha aprendimos que los milagros existen: díganme si no cómo se explica que una mujer sola pudiera enseñarnos a un puñado de jóvenes que no habíamos visto una partitura en nuestra vida, a costa de ensayos y más ensayos en los que nos tenía que enseñar a base de cosas como: “ A ver cuando las del alto digan “Sicut servus”, entran los tenores “Sicut”, a continuación las contraaltos….” y así durante tardes y tardes de verano y que aquello al final sonara mucho más que bien un ocho de septiembre a cientos de personas reunidas en Santa María. Con Chicha aprendimos que todos los oficios son dignos, que todos hay que llevarlos a cabo con gusto y dedicación, que no hay trabajos grandes ni pequeños sino que para que todo funcione, para que todas las piezas del engranaje encajen correctamente, todos deben colaborar y esforzarse, desde el tenor que canta un solo, a la pianista o a la que pasa la hoja, todos somos importantes, todos somos necesarios. Con Chicha aprendimos amistad. El coro es vivo ejemplo de que la amistad es posible entre la gente más diversa. Hombres y mujeres, jóvenes y menos jóvenes, de distintas profesiones, estudios, ideologías.… Con Chicha aprendimos que las personas pasamos pero el grupo permanece. En efecto aunque muchos nos marchamos con los años, por los afanes de cada día, por los estudios, por el trabajo que te absorbe, por los hijos que llegan, o simplemente porque buscaban algo que el coro no podía darles, el grupo sigue ahí porque cuando lo que le motiva es algo tan importante como el amor a la música y sobre todo el amor a nuestra amantísima titular “la Virgen de Gracia”, las personas pasaremos pero el grupo, el coro, permanecerá. En fin que más decir? Que más contar de todas aquellas cosas que hemos escuchado, aprendido, con la que nos hemos enriquecido. Yo he tenido la suerte de situarme siempre cerca, al lado del piano, en un sitio privilegiado y desde allí escucharla y ser testigo directo de muchas anécdotas, de muchos momentos… creo que con Chicha pasa como nos ha pasado a todos alguna vez con nuestras madres: cuando eres joven la escuchas y piensas “uff que pesada” “ya está otra vez” y después cuando pasan los años te sorprendes a ti misma diciendo las mismas cosas, repitiendo los mismos consejos, utilizando las mismas frases. Y eso es así porque cuando creces y maduras descubres que eran consejos y palabras dictadas por el cariño y la experiencia y que son razonables y….que tenía razón. Bueno… no siempre. Me vas a permitir Chicha que te diga que hay una frase que tu repetías mucho y con la que los aquí presentes hoy no estamos en absoluto de acuerdo. Por una vez permite que te contradiga y que te señale que estabas equivocada. Era cuando decías aquello de “Aquí necesarios todos, imprescindibles ninguno”. Porque querida, queridísima Chicha: “Aquí necesarios todos PERO imprescindibles solo TÚ”. GRACIAS POR TODO CHICHA.
(Inmaculada Ruiz Quintana en nombre de todos)

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