…De cómo un piano y un oboe consiguieron llevar la música a otro mundo

Un formato simple pero de lujo que demostró la belleza de las cosas sencillas.

En el marco incomparable de la casa Mudéjar de Carmona, excepcionalmente abierta para este mes del Patrimonio; la Delegación de Cultura, Patrimonio Histórico y Turismo, no tuvo más que “echar mano” de uno de sus activos patrimoniales para situar en él su quinto concierto del ciclo ‘Música y Patrimonio’.

La elección de lugar y músicos no pudo ser más acertada.

Bueno, se dice pronto eso de que “no tuvieron más que echar mano de…”. Sabemos perfectamente todo el trabajo que hay detrás de hacer realidad sueños como este. El “engranaje” humano que hace posible que sucedan las cosas, con méritos en todos y cada uno de los que hay detrás desde la semilla del sueño.

Cuando éramos pequeños, mis padres nos ponían a mis hermanos y a mí, casettes de Mozart para concentrarnos mientras estudiábamos, pretendían animarnos diciéndonos que seríamos con ello más inteligentes (conmigo no lo consiguieron, pero me dieron una vida muy feliz), subyacía en ellos la intención escondida de familiarizarnos con la música clásica como fuente futura de placer.
Y nos repetían una y otra vez cuando les pedíamos otro estilo más acorde a nuestra edad, que “La Música es una, porque es infinita y está habitada por todas las diferencias”
Nos hicieron entender desde entonces que hay diferentes ritmos, texturas, sonoridades y tradiciones y que todas nos aportarían algo bueno.

Ayer se produjo en mí la magia, primero por la convivencia de las diferencias en las culturas en la superposición histórica que me evocó el lugar, la entrada por ese adarve monumental y la vista del ladrillo, de los pilares ochavados para sostener arcos de medio punto, el juego con distintos colores de los ladrillos cerámicos que crean esos efectos decorativos, arcos enmarcados, techos de madera…
Después, inseparable de ello, por la maravillosa y sencilla forma de elevar al aire notas musicales de dos instrumentos que armonizan a la perfección.
¡Qué buenos músicos estos del Dúo Amici!

Fue un buen concierto, en mi opinión, buenísimo y a juzgar por los aplausos y la gente en pie con satisfacción expresiva, creo que convenció a todo el mundo.
A mí, a ratos me hizo desaparecer dentro en mis recuerdos, otros me invitó a volar en la imaginación de mis futuros y en otros pude disfrutar de la “ensalada” de los sentidos que consigue la música según el diferente estado de ánimo al que predispone la melodía.

Para mí fue un 10.

Un programa muy bien planteado, en mi opinión, en el que empezaron con “los afectos” del barroco veneciano, del concierto en La menor Rv461 (Vivaldi) interpretaron ‘Allegro non molto’, ‘Larguetto’ y ‘Allegro’
Del Concierto en Re menor ( de Alexandro Marcello) eligieron su obra más famosa: ‘Adagio’.

Continuaron con Domenico Cimarosa que fue el último gran representante de la escuela musical napolitana del settecento, de un clasicismo que muchos comparan con el de Mozart. Y eligieron ‘Introduzione’. ‘Allegro’ y ‘Siciliana’ de su Concierto en Do menor para oboe y piano.

En un -a modo de cambio de escena-  hicieron dos solos uno de oboe y otro de piano.La Partita BWV 1013 para oboe solo (Bach) ‘Sarabande’, con la que el músico Antonio Sabín nos explicó que fue creada por Bach para flauta sola en cuatro movimientos, pero que él la había versionado en oboe. Y La Suite española ‘Granada’ para piano (Albéniz) Op. 47. Preciosa como si fuera un “cuadro”costumbrista en la mente.

En la segunda parte, la Sonata para oboe y piano Op. 166 que Camille Saint-Saêns escribió en el mismo año de su muerte y que -ironías del destino- lleva por nombre ‘Allegretto’.

Tres Romanzas para oboe y piano del gran maestro de la originalidad, Robert Schumann, muestra del romanticismo más puro. Desde su publicación en 1851, estas Tres Romanzas han figurado en el repertorio estable de los oboístas. El Dúo Amici eligió el movimiento de la Primera Romanza, ‘Nicht Schenell’, que significa “no rápido”, algo así como Moderato y que,interpretado con estos dos instrumentos, consiguió un nivel musical inigualable.

Otro solo de oboe: de las Seis Metamorfosis del poeta Ovidio Op.49 (Britten), la primera metamorfosis ‘Pan’. (con interesante explicación del oboísta Antonio Sabín).

Siguieron con ‘Adagio’ del Concierto en Re menor BWV 1059 (Bach). ¡Sin palabras!

Cuarteto de oboe y cuerdas en Fa mayor, arreglo para piano K 370 (Mozart)
‘Rondeau’ ¡Para morir!

Y nos regalaron la ‘Sonata para oboe y piano’ de Francis Poulenc.

Concierto de lujo. ¡¿Se puede pedir más?!… y gratis en Carmona.


El dúo Amici nace de la amistad de dos compañeros -Antonio Sabín y Huberto González-Caballos -y posteriormente grandes amigos, que hacen sus estudios de música conjuntamente en el conservatorio de Música de Sevilla. Durante esta larga carrera coinciden en asignaturas de conjuntos como música de cámara… Una vez terminada la carrera de música siguen tocando juntos por toda la geografía andaluza.
Para saber más de Antonio Sabín
Para saber más de  Huberto González-Caballos

 

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