Carmona Monumental. La Puerta de Córdoba

Puede que le agrade saber, si no ha viajado nunca a esta ciudad o no la conoce, que la Puerta de Córdoba de Carmona es Monumento Histórico Artístico y que…
Carmona era la ciudad más fuerte de la provincia Bética. Lo dijo Julio César, que lo escribió en su libro ‘De bello civili’ y además la Historia lo ha ido constatando.
Su posición estratégica situada en altura, en la firme roca de Los Alcores, desde donde se domina el Valle del Guadalquivir y su rica Vega; sus murallas, sus castillos… la hicieron inexpugnable y codiciada durante siglos.

La prosperidad y la paz fueron las claves de la época imperial romana en Carmona, convirtiéndose en una importantísima ciudad.
Y por ello momento propicio para la construcción de grandes edificaciones públicas como es sin duda esta Puerta de Córdoba.
Investigaciones arqueológicas, realizadas descubrieron que posee dos puertas pequeñas, una a cada lado de la principal, que se cegaron parece ser en el S. II, encontrándose actualmente en el interior de las casas adosadas, lo que la convierte en la única puerta romana de tres arcos, de carácter defensivo, que existe en la península ibérica.

Puerta de Córdoba en Carmona, a plumilla, por Juan Olalla (acceso a su obra)

La ciudad tuvo entre sus murallas fortificadas cuatro puertas principales
Y alguna otra de existencia menos documentada aunque sí creíble por alguna constatación científica.
Solamente quedan dos en pie. La puerta de Sevilla y la Puerta de Córdoba.
Esta última, que es la que nos ocupa hoy (hablaremos en otro momento de las otras), además de ser una puerta defensiva entonces, constituyó un elemento propagandístico de poder. Un “a modo de” arco de triunfo.

Estas dos puertas estaban conectadas por el «cardo máximo», fiel al urbanismo romano en el que la ciudad se constituía en torno a dos ejes urbanísticos como arterias principales, el “cardo máximo” y el otro eje perpendicular a éste, el “decumanus maximus”.
Aún hoy en día el acceso desde la Puerta de Sevilla a la Puerta de Córdoba, o viceversa, permanece en un trazado que la traslación histórica quiere situar más o menos de forma reconocible y transitable porque sigue siendo en aproximación la arteria principal del casco antiguo.
Esta puerta era además la salida natural de la Vía Augusta desde su entrada por la Puerta de Sevilla, a su paso por Carmona.

La Puerta de Córdoba es uno de los emblemas de la Carmona romana, a pesar de las transformaciones posteriores a su construcción original -entre finales del siglo I a.C y principios del siglo I d.C – de la que sí se conservan los paramentos, parte de los torreones octogonales que la envuelven, la escalera, dos pilastras y la bóveda.
Sufrió ataques continuos por los intentos de asalto a la ciudad de los distintos invasores y fue afectada también por el efecto devastador de los terremotos producidos en 1504 y en 1755.

Puerta de Córdoba desde dentro. José Ramos Buiza. ( joseramosfotografia@gmail.com)

Distintas reconstrucciones posteriores han ido dejando huellas de las diferentes culturas que se fueron estableciendo en la ciudad a lo largo de la Historia.

En época de los Reyes Católicos la Puerta de Córdoba perdió su inicial función defensiva, para adoptar una función fiscalizadora en el paso de los productos elaborados fuera de las murallas, asemejándose más a una aduana y adquiriendo, por tanto, una arquitectura civil.

Tuvo reformas renacentistas en el siglo XVI y fue adornada a principios del XVII con escudos y estatuas de mármol que ya no se conservan.

En época de Carlos II, adquirió un aspecto barroco, con las reformas de 1688.
A finales del S. XVIII se realizó la última intervención, a cargo del arquitecto neoclásico, natural de Carmona, José Chamorro, reedificándose parte del monumento y consolidándose el conjunto.


Algunas cosas curiosas

Conocí a Mario Ibáñez Dolader, excelente historiador de Carmona, en una interesantísima visita a la Casa Mudéjar, organizada por la delegación de Cultura, Turismo y Patrimonio Artístico, producida por Gárgola Turismo y Eventos.

Le entretuve con mil preguntas sobre Carmona y me contó algunas anécdotas que hacen referencia a la Puerta de Córdoba.

Me habló de la existencia de un túnel desde el Alcázar del rey Don Pedro hasta las cercanías del Alcázar de la Reina y de la Puerta de Córdoba. Me comentó que este túnel quedaba recogido en dos fuentes históricas, la primera de ellas está recogida en la obra de Pedro López de Ayala, en su obra “ Crónicas de los reyes de Castilla Don Pedro, Don Enrique II, Don Juan I, Don Enrique III”, obra fechada en la primera década del siglo XV, y cuyo autor fue contemporáneo de los hechos que relata entre Pedro I y Enrique II de Trastámara.
En ella nos relata cómo en la toma de Carmona por Enrique II en 1371, Juan Facundez consiguió huir de su casa a través de un túnel que existía bajo la ciudad y que comunicaba el alcázar real con el alcázar de la reina, situado éste junto a la puerta de Córdoba.
La segunda obra que hace referencia a este túnel la recoge el farmacéutico e historiador Juan Fernández López en su obra “Historia de Carmona” publicada en 1886, en ella nos da la descripción de este túnel que tendría 2,5m de altura y 0,65m de ancho aproximadamente, presentando una cubierta de bóveda de sillares y rosca de ladrillos, noticia recogida por las obras que se hicieron en 1861 en la casa de la familia Hoyos situada en el entorno de la calle Juan Facúndez.
La sociedad arqueológica de Carmona intentó localizar esta entrada sin éxito.
Hoy día, los estudios del subsuelo de Carmona realizados por equipo de Espeleo Andalucía de la Asociación Andaluza de Exploraciones Subterráneas (¿2012?) desvelaron la existencia de una galería de agua subterránea que iría desde uno de los aljibes del alcázar del rey Don Pedro en dirección hacia la puerta de Córdoba, no llegando a ella por encontrarse colmatada en sus proximidades, pero por la orientación debería comunicar con la misma.
Esta galería bien podría estar relacionada con aquel túnel de huida que utilizara Juan Facúndez, aunque si tenemos en cuenta la descripción dada por Juan Fernández López, esta galería presentaría una orientación diferente a la del túnel hallado en 1861.

Otra de las referencias  sobre la puerta de Córdoba que tuve la ocasión de conocer en boca de Mario Ibáñez , fue la  noticia recogida en el artículo de Hernández Navarro publicada en el III congreso de historia de Carmona, “Carmona en la Edad Moderna”, en el cual nos habla sobre las obras emprendidas en el antiguo camino del arrecife (Al-Rasif), antiguo nombre dado al tramo que iría desde la Puerta de Córdoba hasta la N-IV pasando sobre el puente de los cinco ojos. En dicha información se describe cómo se suaviza la pendiente haciendo diferentes quiebros en este camino de bajada. Además de recoger testimonios de varias fuentes del siglo XVIII, en las cuales se describe el mal estado de conservación de esta vía, en la que muchos viajeros tenían que bajar a mitad de camino e ir a pie hasta la ciudad, además de que algunos carros rompían sus ruedas y los animales resultaban dañados por los huecos encontrados en este camino.


Foto de cámara propia. Puertas abiertas. Mes del Patrimonio.

Por último, y referido también a la Puerta de Córdoba me comentó el cambio de fisonomía
que ésta ha sufrido desde la antigüedad, ya que de este su construcción en el siglo I d.C., en el cual presentaría un arco central parecido al de hoy día, con una altura y anchura aproximadas a la actualidad, junto a dos arcos laterales más bajos y menos anchos que servían para el paso peatonal, a diferencia del central que serviría para el paso de los carros. Además, sabemos que esta puerta estuvo en relación directa con el Alcázar de la Reina, durante los siglos XIV y XV, tanto es así que si miramos esta puerta desde el exterior, veremos en su lado derecho una pequeña puerta de huida llamada poterna, a la cual se accedía mediante el uso de una rampa movible.


Fotos Ayuntamiento de Carmona.

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