Buscando el ‘mapa del tesoro’ en Carmona (I). Cuestiones previas con Ricardo Lineros

Inicio en este «blogcity» una serie sin prisa, pero sin pausa, de mi búsqueda del «mapa de los tesoros de Carmona». Me apetece reunir información para que nos sirva de contemplación a quienes no vivimos aquí y/o no conocemos exactamente la importancia de sus hallazgos. Necesito aclaraciones previas así que las  busco en Ricardo Lineros, director del Museo de la Ciudad y Jefe del Servicio Municipal de Arqueología.

Esta ciudad y su término municipal recogen uno de los patrimonios arqueológicos más ricos de la Unión Europea.

No me mueve el premio imaginado sino el juego misterioso de buscarlo.

Dos cosas, de momento, agradezco a Lineros. Que me recibiera en su tiempo libre, no siempre es fácil, repletos de trabajo como están aquí con tanto hallazgo cotidiano y con tanto patrimonio arqueológico. Y el esfuerzo realizado al intentar utilizar conmigo un lenguaje entendible, menos científico del que habitualmente utiliza en su idioma técnico.

Perdóneme si lo considera una frivolidad, pero me resulta enigmático pensar que en alguna forma es usted “el guardián del mapa del tesoro de Carmona”.
Tengo que aclararle, Ch, que los arqueólogos somos bastante incrédulos y algo reacios a la palabra tesoro tal y como se entiende normalmente por lo que se suele ver en las películas, de hallazgos de cofres con monedas, piezas de oro macizo…

Los arqueólogos consideramos el tesoro como fuente de conocimiento, es la información que nos aporta sobre una determinada época. Así por ejemplo encontrar un arco mudéjar en una casa restaurada actualmente cuya construcción es del siglo XVIII, nos aporta un conocimiento muy grande sobre el asentamiento de las civilizaciones que se han producido en ella y por tanto para nosotros es un tesoro.

Bueno pero ojalá también el día menos pensado se encuentren en Carmona algunas piezas como el Tesoro del Carambolo encontrado en la zona de Pilas o el de Tomares ambos en Sevilla.
Piense que en arqueología trabajamos sobre “la basura”, entendida como los restos de las civilizaciones pasadas que perdieron su funcionalidad.
Para nosotros es un tesoro inmenso encontrar pedazos de una vasija rota, parte de lo que pudiera ser el ajuar cotidiano de una casa sencilla de una determinada época… nos ayuda a interpretar el relato de lo que pudo ser y acercarnos a la historia.
Sería genial tener una máquina del tiempo para ir hacia atrás y ver todo como fue, pero… solo tenemos aproximaciones. Es como un puzzle que vamos interpretando con la información que cada pieza nueva de ese hallazgo, unida a las que ya teníamos, nos aporta.

La verdad es que agradezco su respuesta en esta línea, porque me sitúa en la importancia de la función de los arqueólogos unida a la de los restauradores, historiadores …
Ya le digo, si usted busca cofres y monedas, estatuillas de oro macizo y objetos deslumbrantes de ese tipo, este museo no es el sitio adecuado.
Nuestro trabajo está ligado a poner en valor, desde el rigor de la ciencia arqueológica, “la información” que vamos encontrando para que sea conocida por otros colectivos de estudiosos de esos datos, pero también por los ciudadanos. El patrimonio arqueológico e histórico lo es en la medida en que lo conocen los ciudadanos y lo aprecian como tal.
Tiene usted una prueba de esto en la información que puede obtener en la propia oficina de turismo. Los datos arqueológicos que facilitan de una ciudad con tanta antigüedad, están previamente cotejados por el rigor de las aportaciones de este servicio de arqueología a lo largo de sus años de existencia.
Somos por tanto también asesores de autenticidad en lo relativo al patrimonio. Si se difunde un folleto oficial que dice que Carmona tiene más de 5000 años de asentamiento habitable continuado es porque está constatado que es así.
Desarrollamos proyectos en común para que sean conocidos por los propios carmonenses y por los visitantes.

Tal como se trabaja en muchos otros sitios, el procedimiento habitual o secuencia ante un posible hallazgo es más o menos: desde la excavación arqueológica – trabajos de clasificación – fase de estudio e investigación – publicación en canales de estudio y al museo o visita pública.

Nosotros sin embargo hemos convertido la divulgación en una prioridad. Para nosotros y de acuerdo con el Ayuntamiento, es una fase paralela a la fase de estudio e investigación. Consideramos que es compatible que si hay cosas que ya se pueden contar, si existen certezas de autenticidad demostrables arqueológicamente aunque el proceso de investigación y estudio no esté terminado, se den a conocer.
En una ciudad como ésta, en la que la arqueología y la investigación están también muy vinculadas a procesos urbanísticos y de construcción, a lo largo del año se excava mucho – más de lo que podemos digerir o sacar como conclusiones finales -. No podemos esperar a tener todas las conclusiones para poder difundir lo que ya se tiene claro. Consideramos prioritaria la relación de la población local y de los visitantes con el patrimonio. Que lo valoren y lo comprendan. También así se logra que se impliquen en su importancia y en su protección. Respondemos con ello a lo que le decía hace un momento de que “El patrimonio lo es en la medida en que lo conocen las personas para que puedan sentirlo como parte de sus raíces, apreciarlo y cuidarlo”.
Una labor de rescate y ordenación de datos de este calado y de tanta dilatación en el tiempo, además de riguroso, supone la necesaria aportación de equipos humanos muy sincronizados dentro de estos departamentos ¿No?
Por supuesto. Y no solo de los que componemos actualmente el equipo de arqueólogos de este servicio. También de todos los que han pasado por aquí y de las aportaciones de otras disciplinas complementarias como restauradores, historiadores… con los que se ha trabajado y trabaja para disponer de los datos que hoy tenemos y que podemos enseñar.
Sin ese trabajo de equipo y sin la aportación de todos los que intervinieron antes y ahora, no existiría la posibilidad de apreciar nada en el museo ni en la propia ciudad.

En el casco antiguo de Carmona, cuando la caída de la tarde asoma la noche, cuando la actividad turística y funcionarial ha cesado del todo, las piedras y el silencio hablan con este paseante embriagado por la mirada y la serenidad de esta ciudad milenaria llena de sensaciones “slow”.
“Debajo de Carmona hay muchas Carmonas”, me dice un coincidente caminante a quien me dirijo piropeando su ciudad.

Podemos “sospechar” la cantidad de tesoros (me atengo ahora a su concepto de este término que ya incorporo también como mío) que se puede intuir que hay aquí, debajo de todas las maravillosas casas de Carmona.
¿Qué porcentaje se ha excavado en la ciudad?
Fuera de los cascos urbanos existe un alto porcentaje excavado, pero la arqueología urbana es algo bastante nuevo relativamente, más o menos desde la ley del 85 aunque se realizaron algunas también en los 60 y en los primeros de los 80. Lo que tenemos excavado en la ciudad es un porcentaje escasísimo. Suelen ser además exploraciones más que excavaciones. La dificultad es mucha para ello, no podemos romper una ciudad para ver qué hay debajo. Tampoco podemos “calar” en edificaciones protegidas…


¿Imagino que entonces la detección de posibles restos está en función de las licencias de construcción o reforma de viviendas y edificaciones?

Es la parte fundamental de la información arqueológica de hoy en día.
Es además normativa municipal la inspección certificadas e informada de un arqueólogo/a oficial para la concesión de esa licencia además de la inspección a lo largo de la obra correspondiente.
De los periodos más antiguos, los datos dentro de la ciudad, son más escasos de obtener; distinto es en espacios abiertos o en yacimientos en extensión en los que se obtiene mayor cantidad de información.
Y sí, claro que según nuestro concepto de tesoro, “aquí abajo” hay un mundo maravilloso. Piense que el asentamiento urbano ha ido produciendo ciudades superpuestas y según bajáramos de nivel encontraríamos restos de civilizaciones anteriores.
Eso sí, lo que hoy conocemos como ciudad no es la localización exacta de los límites exactos de su primer asentamiento. Cuando empezamos a excavar en los 80 se pensaba por ejemplo que la ciudad ibérica ocupaba todo el espacio dentro de la muralla. Hoy sabemos que no y sabemos cómo se va configurando la localización de la ciudad en las diferentes civilizaciones. Hoy se conoce muy bien la estructura, la morfología y la evolución de la ciudad de Carmona. La ciudad histórica es una ciudad viva en la que se han ido modificando y agregando distintas posiciones de ocupación en las sucesivas culturas desde los tiempos remotos.
Gracias a las excavaciones en ciudad, hoy se conocen muy bien el urbanismo prerromano, la extensión de la ciudad en las épocas tartésica y turdetana…
Antes de que se hicieran esas excavaciones iniciadas en 1985 los datos de la época romana se reducían al conocimiento de la necrópolis, las puertas y de algunos hallazgos casuales, Hoy se conoce la situación de las termas, las domus, otras puertas, el foro, el teatro, el circo, redes subterráneas…

¿Según lo que me cuenta hay un alto porcentaje de azar en el hallazgo arqueológico?
A veces pasa. La fortuna de hallar algo, un sillar, un arco, una determinada capa de terreno, que no estaba dentro de las cuadrículas que íbamos a excavar y por casualidad vemos que por ahí se extiende otro hallazgo que nos abre a “otras ventanas en las que asomarnos”.
En algunas localizaciones arqueológicas, por ejemplo en el hipogeo de San Felipe, la información que teníamos antes de finalizar la excavación, fue completada por el hallazgo en el último momento, de un acceso no previsto a otra estancia.

¡Qué interesante!
También la Arqueología se ha desarrollado en los últimos decenios hacia arriba, de suelo arriba. Le compete y se aplica también a los edificios. Y puede usted imaginar que en Carmona esto es un mundo, con tanto tesoro monumental.
Cada elemento del legado arqueológico ya sea en el subsuelo o en las edificaciones es portador de valores de distinta índole,  sociales, artísticos, históricos, monumentales, estéticos, de identidad, económicos…

Ya son más los agradecimientos que tengo hacia Ricardo Lineros. Su humildad ante el regalo que me ha hecho de su sabiduría (que desborda) y que utilizaré en próximos capítulos y la condescendencia ante mi ignorancia en la materia.

Seguiré las pistas…


Fotografía: Gracia Bueno ( gbuenofotografia@gmail.com ).

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